miércoles, 16 de diciembre de 2009

Bo Nadal 2009 e Próspero Aninovo!

Os meus mellores desexos para todos e todas neste Nadal e no novo ano que comeza.


lunes, 12 de octubre de 2009

viernes, 9 de octubre de 2009

Eduardo Galeano. Crónica de cueiros e teléfonos móbiles, para reflexionar.


Un artigo de Eduardo Galeano
(Para maiores de 40)

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!

¡Se compraban para la vida de los que venían después!

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas de loza.

Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de las Nike?

¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?

¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?

¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.

El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!

¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!

Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.

Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

Hasta aquí Eduardo Galeano







miércoles, 30 de septiembre de 2009

Sobre os VII Encontros de Educación Infantil


Os Encontros de Educación Infantil son sempre reconfortantes.

É un lugar para atopar a eses compañeiros/as que aprecias e que só ves nestas ocasións.
É un lugar para emocionarse ante a ilusión de centos de docentes por ser cada vez máis competentes.
É un lugar para compartir ideas e moitas, moitas preguntas.
É un lugar para aprender e para ser consciente do moito que che queda por saber!!

Con algo de cansazo, deixámosvos aquí unha migalliña do moito que nos ensinaron para que en futuras ocasións compartades connosco esta gratificante experiencia. :-)


Conferencia de Myriam Nemirovsky,
"Ler e escribir na escola, intentémolo!"

Da redonda conferencia de Myriam Nemirovsky destacariamos a necesidade de que o mestre/a se converta nun modelo lector para os seus alumnos/as.
  • Compartamos cos nenos e nenas as nosas afeccións lectoras. Comentemos os libros que estamos lendo.
  • Levémoslles a clase as novelas que lemos, os libros, as revistas que consultamos, estudamos, a columna do xornal que soemos ler...
  • Leámoslles en voz alta textos que valoremos fondamente, tamén ós máis maiores.
  • Falémoslles dos nosos autores/as preferidos.
  • Comentémoslles as dúbidas que nos suscitan as lecturas, compartámolas con eles/elas.
Se amosamos a nosa paixón pola lectura, os cativos/as devecerán por achegarse aos libros e compartila connosco!!


Amosémoslles a nosa paixón pola lectura!


Obradoiro de Angélica Lucas Sátiro,
"As competencias de pensar ben (e pasalo ben!)"

Angélica Sátiro falounos das habilidades de pensamento, de como ensinar ós nenos e nenas a pensar cada vez mellor, tanto individual como grupalmente, deixando que a palabra do compañeiro/a lles penetre, que consigan pensar co outro.




Podedes ollar o seu proxecto educativo, neste enderezo:
Proxecto Noria


Experiencia de aula de Vanessa Quintian Agrafojo e Vanessa Arca Magariños,
"Xogamos coas emocións?",
( 2º premio innovación educativa 2008)

É un proxecto realizado con nenos e nenas de 3 e 4 anos onde se traballan, como din as súas autoras, "o emocionante mundo das emocións destes pequenos/as a través de contos e obras de arte"

Podedes descargar o proxecto clikeando na imaxe. Leva un pouco de tempo facelo pero paga a pena.




Obradoiro de Abraham Dguez. Cuña e José L. Fariña García,
"Competics"

Enlaces de interese que nos recomendaron:
redetic
didácticatic, autoformación en TIC
educ@contic
ticne, solucións tic para alumnado con NEE
pequesreboreda, Proxecto rural Wins, competencia dixital na escola rural

lunes, 17 de agosto de 2009

Camiño de Santiago a Fisterra




Camiño de Fisterra - Muxía


Esta ruta xacobea, ten a súa orixe na cidade de Santiago e a súa meta no cabo Fisterra e o Santuario da Virxe da Barca.

Case dende o achado do sepulcro do apóstolo Santiago (s. IX), determinados peregrinos decidían prolongar a súa viaxe até a Costa da Morte, que era para os antigos a punta máis occidental de Europa, o treito final dun itinerario marcado no ceo pola Vía Láctea.

A partires do s. XII, o Códice Calixtino vencella estas terras coa tradición xacobea e sinala que os discípulos de Santiago viaxaron a Dugium, actual Fisterra, na procura da autorización dun legado romano para soterraren ao Apóstolo en Compostela e que alí foron encarcerados. Lograron fuxir, e a piques de seren alcanzados, cruzaron unha ponte que se esborrallou ao paso da tropa romana que os perseguía.

A tradición xacobea do finisterrae galego alicérzase en dúas das devocións máis populares de Galicia; o Santo Cristo, en Fisterra, do que o licenciado Molina (s. XVI) di que a el "acoden os máis romeiros que veñen ao Apóstolo"; e A Virxe da Barca, en Muxía, que segundo a tradición acudiu a este fermoso lugar nunha barca de pedra para lle dar azos a Santiago na súa predicación.

Fonte: xacobeo.es

martes, 14 de julio de 2009

Regálovos un verán azul

Ollamos o ceo e buscamos o azul, o índigo, o cobalto, o añil con ansia...e, curiosamente, esquecemos que podemos tocalo coas mans, ó noso carón.